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Es
la quinta economía en extensión (41.602 Km2), lo que supone
el 8,2 % del territorio español Su tamaño supera al de algunos
países europeos como Bélgica, Holanda y Luxemburgo.
Su
romanización fue muy intensa, como refleja su abundante legado
monumental. Durante la dominación árabe será Badajoz la ciudad
que cobre mayor relevancia. En esta época, Extremadura se
convirtió en la tierra fronteriza entre dos mundos, el cristiano
y el árabe y en la tierra se alzaron murallas, alcazabas,
castillos y fortificaciones.
Goza
de grandes contrastes en sus paisajes, en lo que también influyen
las diferencias climáticas, pudiendo distinguir diferencias
entre el área del Sistema Central, la Penillanura, los Relieves
montañosos del S y SE de Cáceres, que son estribaciones de
los Montes de Toledo, la Vega del Guadiana, el valle del Tajo
y los relieves montañosos del sur enlazan con Sierra Morena.
Se
distinguen tres áreas principales de relieve: la montaña,
la meseta y los valles.
Las
áreas de montaña comprenden:
-
Sistema Central, con la Sierra de Gredos, Peña de Francia,
Sierra de Béjar y Sierra de Gata, así como la zona de contacto
con la penillanura cacereña.
-
Estribaciones de los Montes de Toledo, que hacen de línea
divisoria entre la cuenca del río Tajo y la del Guadiana.
Su altitud es menor que la del Sistema Central, y está más
erosionado que éste.
-
Estribaciones de Sierra Morena, que supone un escalón hacia
el valle del Guadalquivir.
La
parte de la Meseta que se sitúa en Extremadura comprende la
penillanura del oeste de Ciudad Real.
Los
valles que atraviesan la región son los del río Guadiana y
el Tajo. El valle del Guadiana está cubierto por derrubios
y arcillas, con algunas comarcas de gran fertilidad, como
la Tierra de Barros.
El clima es de dominio mediterráneo continental, propio de
las fachadas occidentales de los continentes, aunque suavizado
por la influencia atlántica. Varía en función de la altura
y de la influencia del mar aunque en general, tiene unas veranos
más benignos que en el resto de la Meseta y unos inviernos
más suaves y lluviosos.
La
vegetación tiene especies propias del bosque esclerófilo mediterráneo,
como encinas y alcornoques, formando dehesas. La encina soporta
los calores de la zona; cuando el encinar se degrada, aparece
un matorral, primero denso y luego claro. Otros árboles que
se dan en la zona son los robles, el castaño, en el valle
del Tiétar, el rebollo, y el pino negral y rodeno, así como
el eucalipto, éste de repoblación.
El
aprovechamiento del bosque tiene poca importancia salvo los
pequeños talleres de carácter familiar y el aprovechamiento
del corcho de los alcornoques.
Los
principales ríos que atraviesan la región son el Tajo y el
Guadiana. El Tajo recorre desde el Puente de Arzobispo hasta
Herrera de Alcántara donde ya pasa a Portugal. El Tiétar y
el Alagón son sus aportaciones más importantes.
El
río Guadiana atraviesa la región desde Villarta y el embalse
de Cíjara hasta las cercanías de Villanueva del Fresno, siendo
aprovechado para el riego.
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