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El
origen del Reino de Navarra, claro antecedente de la comunidad
autónoma, se remonta a la Reconquista, en que dicho reino
ocupa un lugar geográfico entre Francia, Castilla, Aragón
y las Vascongadas. El Fuero navarro, obtenido en el s.VIII,
se renovó en 1841, en lo que se reconoce como Ley Paccionada
o Pacto de Ley. Así quedó Navarra como provincia foral. Desde
entonces, se han ido actualizando los pactos con los Fueros
Navarros de forma que esta comunidad recibe el nombre de Comunidad
Foral de Navarra.
Su
paisaje se caracteriza por los grandes contrastes. De norte
a sur, se pueden dividir tres áreas, la Montaña, la Navarra
Media y la Ribera del Ebro.
La
Montaña está constituida por el Pirineo Occidental y los Montes
Vascos orientales. Los valles dentro de la montaña presentan
a su vez distintos paisajes. Así tenemos por ejemplo, el del
Roncal, que es el valle más oriental, con inviernos largos,
abundantes nevadas y veranos suaves y agradables. Es un precioso
paisajes recorrido por el río Esca.
La
Navarra Media se puede subdividir en una zona occidental,
con centro en la ciudad de Estella y en la Oriental que está
centrada en torno a Tafalla y Sangüesa.
La Ribera se encuentra al sur de la región. A su vez se puede
dividir en la Ribera Oriental, con centro en Tudela y la Occidental,
que limita con La Rioja.
En
Navarra podemos encontrar las mismas unidades de relieve que
en el resto del Pirineo:
Pirineo
axial, es la zona correspondiente a los materiales más antiguos
del Pirineo, compuesto por materiales rígidos, que sufrió
un rejuvenecimiento en la orogenia alpina de la Era terciaria.
Los materiales que lo constituyen son: pizarras, granitos
y cuarcita.
Prepirineo, formado por dos alineaciones montañosas, las sierras
exteriores y las sierras interiores separadas por una depresión.
Las sierras exteriores son las últimas manifestaciones del
Pirineo, entre las que destaca la Sierra de Leyre y la de
Alaiz; la depresión media comprende la Cuenca de Pamplona
y de Lumbier; y las sierras interiores son las más próximas
al Pirineo axial.
Se
trata una región de grandes contrastes.
En
la Navarra montañosa o Pirenaica, se da un clima propio de
montaña con inviernos largos y grandes nevadas. Las heladas
son una constante casi todo el año.
En
el noroeste de Navarra encontramos un clima oceánico o Atlántico,
con precipitaciones superiores a 1000 mm al año. La ciudad
de Pamplona marca la transición entre el clima oceánico de
tipo vasco y el Mediterráneo continental de la Depresión del
Ebro.
La
navarra media tiene un clima mediterráneo continentalizado.
Los inviernos son fríos y los veranos calurosos.
Hay
grandes masas forestales en la zona más septentrional, con
coníferas (pinos) y bosques de frondosas (hayas y robles).
Los pastos naturales y las landas de brezos cubren gran parte
de la superficie en donde el bosque se aclara. Hacia el sur
comienzan a aparecer especies mediterráneas como la encina,
y arbustos como el romero o el boj.
Los
ríos de la región tiene un origen Pirenaico, y van a desembocar,
por su margen izquierda, al río Ebro. Podemos citar, entre
otros, el Ega, el Arga y el Aragón. Navarra no es una región
con problemas de agua.
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