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El
origen del nombre de la actual Comunidad
Valenciana se aprobó, con el Estatuto de Autonomía, sobre
otros nombres tradicionalmente utilizados, como País Valenciano
(País Valencià) o Valencia. Históricamente constituyó un lugar
de asentamiento para íberos, fenicios, griegos y romanos.
Fue conquistada a los árabes por Jaime I de Aragón, que estableció
sus límites definitivos frente a Castilla. La mejora de la
calidad de vida valenciana se produjo por la modernización
del regadío y los avances técnicos del siglo XIX.
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Sus
montañas son de origen alpino. Se trata de las últimas estribaciones
del Sistema Ibérico, al norte, y del Sistema Bético, al sur.
En el norte domina un paisaje de cuestas, entre las que podemos
citar las del Peñagolosa (1.813m). Le sigue una zona de plegamientos
más suave y dominio calizo. Más al sur los pliegues y fracturas
dominan el paisaje de forma perpendicular a la costa. Las
fracturas constan de un área rellena de material detrítico,
aprovechada para el asentamiento humano y el aprovechamiento
agrario. De esta forma, de oeste a este¸ encontramos el relieve,
el llano y la costa.
Serranía
y llanos septentrionales, que enlazan con las sierras catalanas.
Comienzan con el Alto Maestrazgo, de calizas cretáceas levemente
plegadas y generalmente de dirección NO-SE. El Bajo Maestrazgo,
situado hacia la costa, lo forman una serie de bloques fallados
e inclinados, paralelos al mar, como la Sierras de Irta y
Atalayas de Alcalá.
Sierras
y mesetas centrales. Tras la fosa Teruel-Ademuz, aparece el
Turia, encajado en gargantas que discurren por el páramo.
Al oeste se encuentra el valle de Cofrentes con asomos volcánicos,
y en el sur, los pliegues de Enguera, que anuncian las sierras
prebéticas.
Las
llanuras del Turia y Júcar ocupan una extensión que va desde
la sierra al mar. El carácter torrencial de las lluvias hacen
frecuentes las ramblas.
Serranías
meridionales. Son el extremo oriental de las montañas Bético-Levantinas
y se dividen en dos sectores, al norte y al sur de la hoya
de Alcoy. El sector norte es de pliegues cretáceos, con frentes
abruptos. El sector sur tiene una tectónica más movida y se
compone de fallas longitudinales.
Corredores
y llanos meridionales, donde se encuentran las cuencas de
Villena, Elda y Novelda, con glacis de erosión bien marcados.
Hacia el Oeste existen pequeñas sierras paralelas de dirección
NE-SO, como la de Crevillente.
El
clima es mediterráneo, con veranos muy secos e inviernos suaves.
El riesgo de inundación se produce con la llamada gota fría,
en Otoño, dando lugar a frecuentes inundaciones con graves
consecuencias.
El
norte es más lluvioso y el sur más seco y árido. La distancia
al mar, la altitud y la latitud implican diferencias térmicas
y pluviométricas.
La
nieve y las heladas no se producen nunca en la costa, aunque
en el interior son relativamente frecuentes, sobre todo las
heladas.
La
vegetación está adaptada a la aridez. En la alta montaña predominan
las sabinas, como en Peñagolosa y en el Rincón de Ademuz.
En las altitudes medias aparecen los alcornoques, sobre suelos
silíceos, la carrasca y las encinas, aunque la repoblación
de pinos ha hecho retroceder el encinar. En las tierras bajas
del litoral, desde Denia a Alicante, predominan el lentisco,
el palmito y también el margalló, que es la única palmera
autóctona de Europa. Al sur de Alicante encontramos vegetación
esteparia, con espinos y palmitos, que enlazan con el clima
sub-estepario de Murcia.
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Los
ríos Turia y Júcar han provocado la gran llanura sedimentaria
de Valencia. Sus aportes han ido colmatando un pequeño mar
interno, hasta la formación de la actual Albufera. Los ríos
que tienen su origen fuera de esta autonomía pueden tener
caudales mayores y más largos. Esto se debe a que provienen
de regiones con mayores precipitaciones. Entre estos ríos
podemos citar el Mijares, el Segura, el Turia y el Júcar,
con sus afluentes, el Cabriel y el Magro. El resto de los
ríos, que son procedentes de la propia región, son cortos,
con un caudal muy irregular, y hasta llegar al mar salvan
grandes pendientes.
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