Plan
del Viaje
La idea principal es la visita a una zona de Francia en
la que podemos encontrar vestigios del pasado en sus pueblos
y castillos. Pasear por sus calles y murallas nos transportan
a la época medieval, probar su gastronomía a base
de pato y oca en todas sus variantes, y admirar además de
su bello entorno, una arquitectura que parece salida de
las novelas históricas.

Un
poco de historia
Périgord en las edades medias El siglo XI marcó el principio
de la popularidad del Périgord. Fue dividido en dos, hasta
el final de las edades medias: político, durante los cientos
años de guerras entre franceses e ingleses y de la religión
entre los católicos y protestantes. Esto explica porqué
hay tantos castillos, iglesias y aldeas que todavía hoy
se pueden visitar, muchas de ellas fortificadas y en condiciones
casi perfectas, conservadas relativamente sin tocar por
los períodos que siguieron. Périgord formó la parte de la
dote que Eleanor de Aquitaine aportó en su unión a Louis
VII en 1137, el rey futuro de Francia. Aquitaine Acogió
bien al francés, satisfaciendo un viejo sueño, el cual fue
roto quince años más tarde, cuando la unión fue disuelta.
Eleanor consiguió su dote así como su libertad. Dos meses
más tarde, se casó con Henri Plantagenet, conde de Anjou
y señor de Maine, Touraine y de Normandía, quien poco después
heredó el trono de Inglaterra. Francia no consiguió recuperar
Aquitaine hasta después de cientos de años de guerrear en
1453.