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El
requisito previo que tuvimos en cuenta a la hora de
organizar el viaje fue la flexibilidad de que se fuera
adaptando a nuestras apetencias sobre la marcha. Siempre
hemos funcionado así y esto nos ha permitido
disfrutar al máximo de los lugares en los que
nos sentíamos a gusto, sin ceñirnos
a un programa predeterminado. Cuando un lugar nos
gusta alargamos la estancia todo lo necesario y ello
hizo que no pudieramos visitar Maui, pero sin embargo
recorrimos Kaui más profundamente de lo que
pensabamos en un principio. Es una isla que lo merecía,
sobretodo, si buscas paisajes y belleza creada por
la naturaleza como en nuestro caso.
De entrada nos planteamos una serie de temas que teníamos
que resolver para conseguir esa flexibilidad que buscábamos:
1-
Reservar el avión de ida y vuelta a Honolulu.
La isla de Oahu es donde confluyen los vuelos internacionales
y tambien los internos entre islas.
2
- Alquilar un coche en cada isla para poder recorrerla
a nuestro ritmo
3
- Disponer de antemano solo 1 hotel para resolver
por lo menos la noche de llegada a Honolulu y después
reservarlos conforme los necesitáramos.
4
- Resolver los desplazamientos entre las isla desde
allí, para tener libertad de alargar o reducir
estancias.
5
- Utilizar los recursos que Internet ofrece como vía
de contratación o de información, ya
que anteriores viajes los habíamos organizado
con Internet y la confianza en determinados servicios
y compañías es total. Debo decir que
sin Internet hubiera sido imposible plantear un tipo
de viaje así, y aún y todo no llegas
a la total flexibilidad porque determinadas situaciones
te llevan a veces a asegurar el hospedaje.
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