ITINERARIO REALIZADO
Día
1 - Día principalmente de viaje ya que tuvimos que
recorrer toda la península para coger el ferry
Algeciras-Ceuta .
Tras el pago de las correspondientes propinas por la ayuda
en el papeleo en el paso de frontera a Marruecos, Vía
Tetuán nos dirigimos hacia Chefchaouen distante a
unos 150 kms., donde pernoctamos en el camping. Chefchaouen,
llamado también Xaouen, está a 700 metros
de altitud, en las estivaciones del Atlas y las montañas
del Rif. El camino fue bastante lento por las innumerables
curvas existentes pero con un bellísimo paisaje verde
que no esperábamos encontrar.
Día
2 - Seguimos viaje hasta Fez (Fès), donde llegamos
al mediodía. Un viaje también bastante lento
por el trazado de la carretera y donde fuimos adelantados
por innumerables grupos de coches todoterreno españoles
que marchaban en viajes organizados y a una altísima
velocidad. Algo inconcebible en un país con muchísimos
controles policiales en carretera y en el que continuamente
te encuentras en los bordes, animales pastando con su correspondiente
cuidador. Debo decir, que pasamos cierta vergüenza
ajena ante el comportamiento de determinados compatriotas,
que apuntados a un "tour organizado y denominado de
aventura" parecían confundir su condición
de turista, con los pilotos de la París-Dakar, simulando
a las hordas conquistadoras de países que todos hemos
estudiado en el colegio.
Visita
a la Antigua Medina y Kasbah de Fez, donde se concentran
al atardecer miles de marroquíes y puedes contemplar
espectáculos de todo tipo, un mercado donde encontrar
de todo, ver a los teñidores de cuero y cenar en
un ambiente extraordinario creado por una cultura muy diferente
a la nuestra. Ver
reportaje
Día
3 - Viaje con dirección a Erfoud para adentrarnos
un poco en el desierto. El trazado de la carretera mejoró
considerablemente, lo que nos permitió llegar a media
tarde a Er-Rachidia, punto de cruce con la carretera dirección
a Marrakech. Er-Rachidia está compuesta por población
beréber, ubicada en un oasis de las laderas meridionales
de las montañas del Atlas Mayor. Sorprende lo cuidada
que está, con jardines y donde el desierto es ya
perceptible en su árido paisaje.
Continuamos hacia Erfoud y más concretamente al Albergue-Hotel
y Camping Kasbah
Said ,
regentado por un amabilísimo catalán llamado
Fede y que está situado a unos 18 km. de Erfoud,
dirección a las dunas de Erg Chebbi accediendo por
una pista asfaltada, salvo los 2 últimos kilómetros
que son de camino de tierra/arena. En un cambio de pista,
nos metimos en la arena y como no llevaba puesta la tracción
4x4 nos quedamos atascados. A base de empujar y de poner
la tracción conseguimos salir y no pasó el
incidente de una simple anécdota, pero que te avisa
de los riesgos en los que incurres.
Fede
nos recibió con gran amabilidad y después
de instalarnos nos aconsejó visitar a una familia
beréber que vivía a unos 500 metros en una
jaima y conocer su forma de vida. Paseando y disfrutando
de la soledad del desierto, llegamos a la tienda donde el
matrimonio y sus 5 hijos llevaban 5 años viviendo.
Contemplamos como tejían piezas para usarlas en el
techo de su jaima y nos ofrecieron su tradicional té
a la menta. A través de un francés muy básico
pudimos conocer algunas características de su forma
de vida. Este agradable contacto con otra cultura impactó
en mis hijos de 14 años, quienes reconocieron "
cosa poco habitual ", lo interesante de la visita.
Cenamos
en el Albergue y Fede con su inestimable ayuda nos preparó
un itinerario para el día siguiente: puntos que debíamos
visitar, ruta, etc.,
Día
4 - Desmontamos el módulo vivienda del pick up y
con el coche liberado de peso nos dirigimos a Erg Chebbi,
a cumplir el itinerario preparado. El comportamiento del
pick up era perfecto, lo que nos permitió colarnos
entre algunas dunas participando de un paisaje espectacular.
Dejamos el coche y subimos andando por varias dunas disfrutando
de la sensación de caminar por la arena y no en una
playa, ya que es una sensación muy diferente.
De
vuelta al coche, nos estaban esperando un grupo de niños
para ofrecernos su artesanía de fósiles y
con quienes nos habíamos comprometido de que nos
cuidaran el coche. Impresionados nos quedamos cuando después
de las respectivas compras, uno de los niños con
extremada educación y en perfecto español
no dijo literalmente ¡¡Gracias y no piensen
que han hecho una compra a buen precio, sino que han ayudado
a 4 familia!!.
A
continuación nos dirigimos a Khamilia, un poblado
de centro-africanos principalmente negros y vestidos de
blanco, que te ofrecen lo mejor que tienen: Té, artesanía
y bailes tradicionales. Curiosidad y amabilidad a raudales.
A
la hora de comer fuimos a Rissani, que cuenta con uno de
los mayores mercados de la zona y algunos restaurante en
los que degustar la "Pizza marroquí", empanada
de carne con especies y una deliciosa "Tortilla Beréber",
a base de huevo, tomate, cebolla y alguna especia.
Al
atardecer volvimos a albergue con la intención de
darnos un baño en su piscina y quitarnos el polvo
que habíamos acumulado. Increible, una piscina en
el desierto y con agua bastante fría. Cuando estábamos
en la piscina, de pronto se levantó un fuerte viento
y vimos que una pared de color marrón oscura se acercaba
a gran velocidad, lo que me recordó a la película
"El rey escorpión". Salí corriendo
para cerrar herméticamente todas las ventanas del
coche y del módulo vivienda, de forma que no entrase
el polvo. De vuelta a la piscina ya teníamos encima
lo que era una auténtica tormenta del desierto, con
fortísimos vientos que nos azotaban con polvo y arena,
que posteriormente se convirtieron en espectaculares gotones
de agua que hacían tanto daño como el granizo.
A
pesar de haber cerrado ventanas y de la buena calidad del
módulo vivienda en cuanto a aislamiento, mucho polvo
se coló en el interior y todavía estoy intentando
eliminarlo, aunque continúa saliendo no sé
de donde. Ver
reportaje
Día
5 - Nos despedimos de las dunas y retornamos hacia Er-Rachidia
para continuar viaje dirección hacia el sur,
a través de una carretera muy buena en cuanto a trazado,
aunque el firme en algunos lugares nos daba algunos problemas.
No obstante, el maravilloso paisaje nos alegraba la vista
y cuando llegamos a Tinerhir nos desviamos para visitar
la carganta del Todra.
Punto
de destino de todo turista que atraviesa la zona, la garganta
del Todra acoge permanentemente a cientos de visitantes
que acuden al lugar, guiados por una información
que muy posiblemente sobrevalora lo especial del entorno.
Una estrecha carretera junto a un río, rodeados de
altas paredes rocosas, conforman un bello paraje que su
principal valor natural se resiente ante la masificación:
escaladores, autobuses, vendedores ambulantes, incluso hoteles
empotrados en las rocas, impiden disfrutar de esta maravilla
natural en todo su esplendor.
Justo
un paseo de 1 hora y con cierta decepción respecto
a lo que habíamos leído de estas gargantas,
no pusimos en camino con dirección a Ouarzazate,
preciosa ciudad en la que pernoctamos, después de
una visita y una cena de buenísima calidad y precio,
donde probamos por primera vez la riquísima "pastilla"
, también llamada "pastela".
Día
6- Por la mañana temprano, iniciamos viaje a Marrakech.
Después
de pasar por delante de varios estudios de cine, en los
que se podía apreciar espectaculares escenarios,
palacios y pueblos de cartón/piedra, nos fuimos adentrando
en el Atlas para cruzarlo. Bellísimos paisajes en
los que se combinaban colores: verde,cobre,morado, etc.,
se nos presentaban ante nuestros ojos haciendo una delicia
el itinerario, hasta que coronamos el puerto de Tizi-n-Tichka.
Durísimo y larguísimo puerto donde se ponen
a prueba la capacidad de los vehículos y se alcanza
una espectacular altura. A la hora de comer llegábamos
al camping de Marrakech, donde pasamos la tarde visitando
su famosa Medina y kasbah. De Marrakech solo diré
que es una ciudad que si estás en Marruecos, estás
obligado a visitarla. Mezclarte con la gente en la plaza,
pasear entre los puestos en los que se vende de todo, sentarte
en una terraza y disfrutar de todas las diferentes culturas
que pasan por delante, es un placer que posiblemente en
ningún otro lugar podrás sentir. Ver
reportaje
Día
7 - Partimos hacia el Atlántico retornando, con intención
de visitar Al Jadida y su pueblo portugués. Un lugar
fortificado donde los marinos portugueses crearon un importante
punto comercial. Por primera vez en Marruecos comimos pescado
y continuamos viaje por la costa hacia el norte, pasando
de largo Casablanca y Rabat, ya que el tiempo no daba para
más y preferimos dirigirnos directamente hasta Asilah
. Un pueblo turístico con un bonito paseo, una cuidada
Medina, buenas infraestructuras y deliciosos restaurantes
con terrazas para cenar. Un día tranquilo y muy agradable.
Día
8 - Nos quedaba este último día para disfrutarlo
y nos dirigimos hacia Tánger y concretamente a la
zona de Cabo Spartel para instalarnos en un camping tranquilo
y dirigirnos a visitar la ciudad sin la autocaravana. Cogimos
un taxi y nos fuimos a la Medina y Kasbah de Tánger.
El plan de visita se repitió a los realizados en
Fez y Marrakech. Ver la oferta de productos en los puestos
callejeros, compra , regateos, etc. Ver
reportaje
Día
9 - Retorno a Ceuta para coger el Ferry a través
de un paisaje montañoso y verde. Tuvimos que atravesar
una zona de Tánger en la que tuvimos que tener un
especial cuidado con cantidad de merodeadores que estaban
esperando en los semáforos. Incluso fuimos avisados
por algún conductor para que vigilásemos la
puerta de nuestro módulo vivienda, ya que al tener
el acceso en la parte trasera no teníamos una visión
directa de la misma y algún ¡¡visitante!!
intentó abrirla mientras el semáforo estaba
en rojo. El pase de la frontera lo hicimos sin problemas.
Resumen:
Marruecos
es un país que me ha sorprendido muy gratamente.
Debo decir que siempre había preferido visitar otros
países influenciado por una falsa imagen que tenía
en cuanto a: seguridad, poca limpieza, atosigamiento de
los vendedores, etc. Nada más lejos de la realidad,
salvo las zonas de mercados y la utilización de los
sanitarios en los campings y que por viajar en mi módulo
con los servicios de una autocaravana, prácticamente
no necesité usar, el país en general está
muy limpio. Los paisajes son espectaculares, principalmente
los de las zonas de desierto y Atlas con pueblecitos integrados
en el entorno. La gente especialmente amable y salvo en
determinadas zonas donde los niños ¡¡salen
de entre las piedras!! e insisten en venderte algo o que
les regales caramelos, etc., el comportamiento en general
es muy educado. Sin duda, una agradable sorpresa que probablemente
repetiré en un futuro.