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Toda
la región es un escenario impresionante. El paisaje
está dominado por más de 50 picos que superan
los 4000 metros, alineados entre el glaciar del Ródano
y el Lago de Ginebra.
En verano, desde los glaciares desciende un viento fresco
y los picos de las montañas parecen estar más
cerca del cielo que en otros lugares. Serpenteando, el
Ródano se desplaza alimentado por un sinnúmero
de arroyos de valles laterales.
En invierno, los bosques profundamente nevados contrastan
en un panorama de blancura con las casas de madera ennegrecidas
por el tiempo: Una riqueza cuidada y conservada conscientemente.
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